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03/02/2016

Emprender tras los 40: ¿acierto o locura?

Fuente elEconomista.es: Si tienes más de 40 años y estás pensando en emprender, aquí encontrarás todos los motivos para hacerlo (o para no hacerlo)
Emprender está de moda y lo cierto es que hay una oleada de personas que deciden hacerlo en la mediana edad (los “taitantos” 😉 ). La situación económica, la falta de trabajo o la dificultad de encontrarlo a partir de cierta edad, la crisis de valores, la creencia de que “todo el mundo puede hacerlo”, etc, han desatado una auténtica fiebre por el emprendimiento.
Lo cierto es que, bajo mi punto de vista, ya era hora de que hubiera un poquito más de espíritu emprendedor y empresarial en España porque eso es lo que hace que un país progrese de verdad.

Sin embargo, en contrapartida, diré que me parece muy peligroso hacer creer que esto de emprender es una opción profesional más a la que cualquiera puede acogerse. Porque, siento decirlo, EMPRENDER NO ES PARA TODO EL MUNDO y me da igual si lo haces antes, durante o después de los 40, porque tienes que tener muy clara cuál es tu verdadera motivación interna para hacerlo y asegurarte de que es lo suficientemente fuerte como para mantenerte en la brecha el tiempo que haga falta, porque vas a necesitar, como digo en mi blog, una buena dosis de coraje, ilusión y mucha capacidad de liderazgo. Las dos primeras seguro que las llevas de serie y la tercera, se entrena.

Tal y como yo lo veo, para emprender con éxito hacen falta 2 cualidades fundamentales:

Actitud para estar dispuesto a adaptarte a los cambios y allá donde hay un problema ser capaz de ver oportunidades de aprendizaje en vez de obstáculos.
Creer que puedes, porque decir “que puedes” a secas y sin convencimiento es auto engañarse.
Desde ahí, independientemente de cuál sea tu punto de partida, estás en condiciones de conseguirlo. Esa es la parte digamos “mental”, pensar de una determinada manera es el origen de todo lo demás.

Ahora bien, siento decirte que no es suficiente y te voy a explicar por qué y además voy a darte algunas pautas de sentido común (ya sabes, el menos común de los sentidos…) que tienes que tener en cuenta para que, como me dijo una vez un buen amigo mío, los pájaros que tienes en la cabeza los poses en el nido.

En mis talleres y cuando trabajo con clientes privados, siempre les hago la misma comparativa (sí, me encantan las metáforas 😉 ). Emprender es como conducir un coche.

Necesitas por un lado que el miedo que puedas tener no te pare, al contrario, que lo afrontes y te subas al asiento del conductor confiando en que puedes aprender (actitud).

Pero también necesitas a alguien que te explique cómo van los mandos, que te enseñe los trucos y te guíe. Lo demás depende de ti, porque todo se resume en repetir, probar, errar, corregir, repetir, probar, errar, corregir…así hasta que te salga y a partir de ahí encuentres también tus propios truquillos. Y eso no es ni más ni menos que lo que conlleva cualquier proceso de aprendizaje: tiempo, perseverancia y paciencia. Aprobarás a la primera o a la cuarta como fue mi caso, pero el verdadero aprendizaje llega cuando te atreves a ir con el coche tú solo a cualquier parte, te pierdas mil veces y te vuelvas a encontrar.

Teniendo eso claro hay cuestiones como digo, prácticas, que tienes que tener en cuenta a la hora de emprender después de los 40 para que lanzarte a la aventura sea de verdad un acierto en vez de una locura, porque que sea una cosa u otra no depende ni de la edad, ni del mercado, ni de la competencia en el fondo.

Para bien o para mal depende únicamente de ti y en concreto de tus decisiones.

1.Ten muy claro tu “por qué” o tu “para qué”
Esto te lo vas a tener que preguntar varias veces a lo largo de tu aventura. ¿Por qué estoy haciendo lo que estoy haciendo? ¿Cuál fue el origen de todo? ¿Para qué? ¿Qué quieres conseguir? ¿Qué sentido tiene para ti? Son preguntas un tanto filosóficas pero que tienen mucho que ver con lo que realmente quieres en la vida.

Cuanto más nazca de tu interior la idea de emprender más fuerte será la motivación y más fácil te resultará salvar todos los obstáculos.

2. Hazte un colchón
Este es uno de los grandes errores que veo día tras día y que por otro lado es normal que se produzca. Por mucho que te digan hasta que no te metes en harina no sabes muchas veces lo que se cuece y tampoco sabes cómo vas a reaccionar en determinadas situaciones que te vas a ir encontrando. Normal, porque muchas de ellas probablemente hasta ahora no te habías visto en la necesidad de abordarlas. Por lo tanto, has de tener en cuenta tu curva de aprendizaje, es decir, que va a haber un tiempo en el que vas a ser aprendiz, te vas a sentir torpe y por mucho que quieras las cosas no te van a salir como esperas. Para ser maestro antes hay que haber errado mucho.

Eso se traduce en que no vas a obtener ingresos de manera inmediata y que te llevará un tiempo alcanzar la cantidad que necesitas para vivir, con lo que tienes que estar provisto de un buen colchón que te mantenga mientras tanto.

Tu negocio va a necesitar inversiones desde el principio y si bien has de buscar arriesgar lo mínimo, no vas a tener más remedio, si quieres progresar, que invertir en formación y asesoramiento y con esto paso al siguiente punto.

3. Busca apoyo profesional
Te guste o no, más tarde o más temprano te va a tocar invertir en personas que te ayuden a salir de muchos atolladeros y si hay un recurso clave en tu negocio ese eres tú.

Lo gratis llega hasta donde llega y al final los que invierten en buenos asesores y mentores son los que mejor progresan y además se ahorran cometer muchos errores.

4. Ten sentido de la anticipación
Emprender implica un riesgo y es cierto que el que no arriesga no gana pero no es lo mismo correr un riesgo controlado que saltar sin red y encomendarte no sé si a Santa Rita o a San Cucufato.

Por lo tanto, mide tus recursos, a ver cuánto tiempo puede aguantar y márcate unas líneas rojas a partir de las cuales entraría en vigor tu plan B (por ejemplo, buscar trabajo). Eso no significa que abandones, sino que necesitas aplazar por un tiempo e ir a lo mejor a un ritmo más lento hasta que puedas retomar tu proyecto. A este respecto te recomiendo mi video-post, Hagamos números aunque canten la Traviata.

5. Distingue las oportunidades de las distracciones
Esto es vital. Sobre todo en tus inicios, cuando aún no tienes las cosas del todo claras, en cualquier cosa que te ofrezcan vas a creer ver una oportunidad y además ni siquiera vas a saber distinguir si es algo que te va a dar beneficios ya o a largo plazo. Para evitarlo, ten clara tu visión a largo plazo de lo que quieres conseguir y al mismo tiempo tu objetivo más inmediato, el más urgente. Y ante cada cosa que se te presente hazte la siguiente pregunta: ¿Esto me acerca o me aleja de mi objetivo? Si te acerca, puede ser una oportunidad, si te aleja, es una distracción, así que sal por pies.

CONCLUSIÓN
¿Emprender después de los 40? Sí, te animo a que te apuntes al reto porque emprender es en sí mismo el proceso de transformación y desarrollo personal más bestial que conozco y que te puede aportar mucho a tu vida. Ahora bien, hazlo con cabeza tal y como te he ido contando a lo largo de este artículo.

Si te soy sincera, emprender, al menos probarlo, es algo que le recomiendo a todo el mundo porque soy de las que piensa que nadie debería morirse sin haberse atrevido a ir a por un sueño y a subir a un escenario y emprender es como subirse a un escenario en el que la obra es DISEÑAR TU VIDA A LA MEDIDA DE LO QUE QUIERES.

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